Mark (Spanish)
1
1:1b.MAR.001.001 El principio del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios
1:2b.MAR.001.002 Como está escrito en el profeta Isaías: He aquí envío mi mensajero delante de ti, quien preparará tu camino
1:3b.MAR.001.003 Voz del que proclama en el desierto: "Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas.
1:4b.MAR.001.004 Así Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados
1:5b.MAR.001.005 Y salía a él toda la provincia de Judea y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados
1:6b.MAR.001.006 Juan estaba vestido de pelo de camello y con un cinto de cuero a la cintura, y comía langostas y miel silvestre
1:7b.MAR.001.007 Y predicaba diciendo: "Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar, agachado, la correa de su calzado
1:8b.MAR.001.008 Yo os he bautizado en agua, pero él os bautizará en el Espíritu Santo.
1:9b.MAR.001.009 Aconteció en aquellos días que Jesús vino de Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán
1:10b.MAR.001.010 Y en seguida, mientras subía del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como paloma
1:11b.MAR.001.011 Y vino una voz desde el cielo: "Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.
1:12b.MAR.001.012 En seguida, el Espíritu le impulsó al desierto
1:13b.MAR.001.013 y estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba con las fieras, y los ángeles le servían
1:14b.MAR.001.014 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios
1:15b.MAR.001.015 y diciendo: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!
1:16b.MAR.001.016 Y pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés hermano de Simón, echando la red en el mar; porque eran pescadores
1:17b.MAR.001.017 Jesús les dijo: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
1:18b.MAR.001.018 De inmediato dejaron sus redes y le siguieron
1:19b.MAR.001.019 Al ir un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo y a su hermano Juan. Ellos estaban en su barca arreglando las redes
1:20b.MAR.001.020 En seguida les llamó; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca junto con los jornaleros, se fueron en pos de él
1:21b.MAR.001.021 Entraron en Capernaúm. Y en seguida, entrando él en la sinagoga los sábados, enseñaba
1:22b.MAR.001.022 Y se asombraban de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas
1:23b.MAR.001.023 Y en ese momento un hombre con espíritu inmundo estaba en la sinagoga de ellos, y exclam
1:24b.MAR.001.024 diciendo: --¿Qué tienes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres: ¡el Santo de Dios
1:25b.MAR.001.025 Jesús le reprendió diciendo: --¡Cállate y sal de él
1:26b.MAR.001.026 Y el espíritu inmundo lo sacudió con violencia, clamó a gran voz y salió de él
1:27b.MAR.001.027 Todos se maravillaron, de modo que discutían entre sí diciendo: --¿Qué es esto? ¡Una nueva doctrina con autoridad! Aun a los espíritus inmundos él manda, y le obedecen
1:28b.MAR.001.028 Y pronto se extendió su fama por todas partes, en toda la región alrededor de Galilea
1:29b.MAR.001.029 En seguida, cuando salieron de la sinagoga, fueron con Jacobo y Juan a la casa de Simón y Andrés
1:30b.MAR.001.030 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y de inmediato le hablaron de ella
1:31b.MAR.001.031 Él se acercó a ella, la tomó de la mano y la levantó. Y le dejó la fiebre, y ella comenzó a servirles
1:32b.MAR.001.032 Al atardecer, cuando se puso el sol, le traían todos los enfermos y los endemoniados
1:33b.MAR.001.033 Toda la ciudad estaba reunida a la puerta
1:34b.MAR.001.034 Y él sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades y echó fuera muchos demonios. Y no permitía a los demonios hablar, porque le conocían
1:35b.MAR.001.035 Habiéndose levantado muy de madrugada, todavía de noche, Jesús salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba
1:36b.MAR.001.036 Simón y sus compañeros fueron en busca de él
1:37b.MAR.001.037 Le encontraron y le dijeron: --Todos te buscan
1:38b.MAR.001.038 Él les respondió: --Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido
1:39b.MAR.001.039 Y fue predicando en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echando fuera los demonios
1:40b.MAR.001.040 Y vino a él un leproso implorándole, y de rodillas le dijo: --Si quieres, puedes limpiarme
1:41b.MAR.001.041 Jesús, movido a compasión, extendió la mano, le tocó y le dijo: --Quiero; sé limpio
1:42b.MAR.001.042 Y al instante desapareció la lepra de él, y quedó limpio
1:43b.MAR.001.043 En seguida, le despidió después de amonestarl
1:44b.MAR.001.044 y le dijo: --Mira, no digas nada a nadie. Más bien ve, muéstrate al sacerdote y ofrece lo que mandó Moisés en cuanto a tu purificación, para testimonio a ellos
1:45b.MAR.001.045 Pero cuando salió, él comenzó a proclamar y a difundir mucho el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba afuera en lugares despoblados. Y venían a él de todas partes
2
2:1b.MAR.002.001 Cuando él entró otra vez en Capernaúm después de algunos días, se oyó que estaba en casa
2:2b.MAR.002.002 Muchos acudieron a él, de manera que ya no cabían ni ante la puerta; y él les hablaba la palabra
2:3b.MAR.002.003 Entonces vinieron a él trayendo a un paralítico cargado por cuatro
2:4b.MAR.002.004 Y como no podían acercarlo a él debido al gentío, destaparon el techo donde Jesús estaba, y después de hacer una abertura bajaron la camilla en que el paralítico estaba recostado
2:5b.MAR.002.005 Y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: --Hijo, tus pecados te son perdonados
2:6b.MAR.002.006 Algunos de los escribas estaban sentados allí y razonaban en sus corazones
2:7b.MAR.002.007 --¿Por qué habla éste así? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados, sino uno solo, Dios
2:8b.MAR.002.008 De inmediato Jesús, dándose cuenta en su espíritu de que razonaban así dentro de sí mismos, les dijo: --¿Por qué razonáis así en vuestros corazones
2:9b.MAR.002.009 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados"; o decirle: "Levántate, toma tu camilla y anda"
2:10b.MAR.002.010 Pero para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados en la tierra--dijo al paralítico--
2:11b.MAR.002.011 A ti te digo, ¡levántate, toma tu camilla y vete a tu casa
2:12b.MAR.002.012 Y se levantó, y en seguida tomó su camilla y salió en presencia de todos, de modo que todos se asombraron y glorificaron a Dios, diciendo: --¡Jamás hemos visto cosa semejante
2:13b.MAR.002.013 Jesús salió otra vez junto al mar, y toda la gente venía a él, y él les enseñaba
2:14b.MAR.002.014 Y pasando, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado en el lugar de los tributos públicos, y le dijo: "Sígueme." Y levantándose, le siguió
2:15b.MAR.002.015 Sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban también sentados a la mesa con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos y le habían seguido
2:16b.MAR.002.016 Y cuando los escribas de los fariseos le vieron comer con los pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: --¿Por qué come con los publicanos y pecadores
2:17b.MAR.002.017 Al oírlo, Jesús les dijo: --Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido para llamar a justos, sino a pecadores
2:18b.MAR.002.018 Los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando. Fueron a Jesús y le dijeron: --¿Por qué ayunan los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos, pero tus discípulos no ayunan
2:19b.MAR.002.019 Jesús les dijo: --¿Acaso pueden ayunar los que están de bodas mientras el novio está con ellos? Entretanto que tienen al novio con ellos, no pueden ayunar
2:20b.MAR.002.020 Pero vendrán días cuando el novio les será quitado. Entonces, en aquel día ayunarán
2:21b.MAR.002.021 Nadie pone parche de tela nueva en vestido viejo. De otra manera, el parche nuevo tira del viejo, y la rotura se hace peor
2:22b.MAR.002.022 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos. De otra manera, el vino rompe los odres, y se pierde el vino, y también los odres. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos
2:23b.MAR.002.023 Aconteció que Jesús pasaba por los sembrados en sábado, y sus discípulos se pusieron a caminar arrancando espigas
2:24b.MAR.002.024 Los fariseos le decían: --Mira, ¿por qué hacen en los sábados lo que no es lícito
2:25b.MAR.002.025 Y él les dijo: --¿Nunca habéis leído qué hizo David cuando tuvo necesidad y pasó hambre él y los que estaban con él
2:26b.MAR.002.026 cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la Presencia, y aun dio a los que estaban con él; cosa que no es lícito comer, salvo a los sacerdotes
2:27b.MAR.002.027 --También les dijo--: El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado
2:28b.MAR.002.028 Así que el Hijo del Hombre es Señor también del sábado
3
3:1b.MAR.003.001 Entró otra vez en la sinagoga, y estaba allí un hombre que tenía la mano paralizada
3:2b.MAR.003.002 Y estaban al acecho a ver si le sanaría en sábado, a fin de acusarle
3:3b.MAR.003.003 Entonces dijo al hombre que tenía la mano paralizada: --¡Ponte de pie en medio
3:4b.MAR.003.004 Y a ellos les dijo: --¿Es lícito en sábado hacer bien o hacer mal? ¿Salvar la vida o matar? Pero ellos callaban
3:5b.MAR.003.005 Y mirándolos en derredor con enojo, dolorido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: --Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano le fue restaurada
3:6b.MAR.003.006 Los fariseos salieron en seguida, junto con los herodianos, y tomaron consejo contra él, cómo destruirlo
3:7b.MAR.003.007 Jesús se apartó con sus discípulos al mar, y le siguió una gran multitud de gente procedente de Galilea. Y de Judea
3:8b.MAR.003.008 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidón una gran multitud vino a él, porque habían oído de las grandes cosas que hacía
3:9b.MAR.003.009 Y Jesús dijo a sus discípulos que siempre tuviesen lista una barca a causa del gentío, para que no lo apretujaran
3:10b.MAR.003.010 porque había sanado a muchos, de modo que le caían encima todos cuantos tenían plagas, para tocarlo
3:11b.MAR.003.011 Y los espíritus inmundos, siempre que le veían, se postraban delante de él y gritaban diciendo: "¡Tú eres el Hijo de Dios!
3:12b.MAR.003.012 Pero él les reprendía mucho para que no le dieran a conocer
3:13b.MAR.003.013 Entonces subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y fueron a él
3:14b.MAR.003.014 Constituyó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predica
3:15b.MAR.003.015 y tener autoridad para echar fuera los demonios
3:16b.MAR.003.016 Y constituyó a los doce: a Simón (a quien le puso por nombre Pedro)
3:17b.MAR.003.017 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan el hermano de Jacobo (a ellos les puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno)
3:18b.MAR.003.018 a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Jacobo hijo de Alfeo, a Tadeo, a Simón el cananit
3:19b.MAR.003.019 y a Judas Iscariote (el que le entregó). Él volvió a casa
3:20b.MAR.003.020 y otra vez se reunió la multitud, de modo que ellos no podían ni siquiera comer pan
3:21b.MAR.003.021 Cuando los suyos lo oyeron, fueron para prenderle, porque decían que estaba fuera de sí
3:22b.MAR.003.022 Los escribas que habían descendido de Jerusalén decían que estaba poseído por Beelzebul y que mediante el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios
3:23b.MAR.003.023 Y habiéndolos llamado a su lado, les hablaba en parábolas: "¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás
3:24b.MAR.003.024 Si un reino se divide contra sí, ese reino no puede permanecer
3:25b.MAR.003.025 Si una casa se divide contra sí, esa casa no podrá permanecer
3:26b.MAR.003.026 Y si Satanás se levanta contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que su fin ha llegado
3:27b.MAR.003.027 Al contrario, nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes a menos que primero ate al hombre fuerte. Y entonces saqueará su casa
3:28b.MAR.003.028 De cierto os digo que a los hijos de los hombres les serán perdonados todos los pecados y blasfemias, cualesquiera que sean
3:29b.MAR.003.029 Pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, sino que es culpable de pecado eterno.
3:30b.MAR.003.030 Dijo esto porque decían: "Tiene espíritu inmundo.
3:31b.MAR.003.031 Entonces fueron su madre y sus hermanos, y quedándose fuera enviaron a llamarle
3:32b.MAR.003.032 Mucha gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: --Mira, tu madre, tus hermanos y tus hermanas te buscan afuera
3:33b.MAR.003.033 Él respondiendo les dijo: --¿Quién es mi madre y mis hermanos
3:34b.MAR.003.034 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: --He aquí mi madre y mis hermanos
3:35b.MAR.003.035 Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre
4
4:1b.MAR.004.001 Otra vez comenzó a enseñar junto al mar, y se reunió ante él una multitud muy grande; de manera que él entró en una barca mar adentro y se sentó allí, y toda la multitud estaba en la playa, frente al mar
4:2b.MAR.004.002 Y les enseñaba muchas cosas en parábolas. Les decía en su enseñanza
4:3b.MAR.004.003 "¡Oíd! He aquí un sembrador salió a sembrar
4:4b.MAR.004.004 Y mientras sembraba, aconteció que parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la devoraron
4:5b.MAR.004.005 Otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y en seguida brotó; porque la tierra no era profunda
4:6b.MAR.004.006 Y cuando salió el sol se quemó, y porque no tenía raíces se secó
4:7b.MAR.004.007 Otra parte cayó entre los espinos. Y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto
4:8b.MAR.004.008 Y otras semillas cayeron en buena tierra y creciendo y aumentando dieron fruto. Y llevaban fruto a treinta, sesenta y ciento por uno.
4:9b.MAR.004.009 Y decía: "El que tiene oído para oír, oiga.
4:10b.MAR.004.010 Cuando estuvo solo, los que estaban alrededor de él junto con los doce le preguntaban en cuanto a las parábolas
4:11b.MAR.004.011 Y él les decía: "A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; pero para los que están fuera, todas las cosas están en parábolas
4:12b.MAR.004.012 para que viendo vean y no perciban, y oyendo oigan y no entiendan; de modo que no se conviertan y les sea perdonado.
4:13b.MAR.004.013 Luego les dijo: "¿No comprendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas
4:14b.MAR.004.014 El sembrador siembra la palabra
4:15b.MAR.004.015 Primero están estos que caen junto al camino donde se siembra la palabra. Y cuando la oyen, en seguida viene Satanás y quita la palabra que había sido sembrada en ellos
4:16b.MAR.004.016 También los que son sembrados en pedregales son aquellos que, cuando oyen la palabra, en seguida la reciben con gozo
4:17b.MAR.004.017 pero no tienen raíz en sí, sino que son de poca duración. Entonces, cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, en seguida tropiezan
4:18b.MAR.004.018 Y otros son los que son sembrados entre espinos. Ellos son los que oyen la palabra
4:19b.MAR.004.019 pero las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas y la codicia de otras cosas se entrometen y ahogan la palabra, y queda sin fruto
4:20b.MAR.004.020 Y aquellos que fueron sembrados en buena tierra son los que oyen la palabra, la reciben y producen fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno.
4:21b.MAR.004.021 También les dijo: "¿Acaso se trae una lámpara para que sea puesta debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es para que sea puesta sobre el candelero
4:22b.MAR.004.022 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni nada escondido, sino para que salga en claro
4:23b.MAR.004.023 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.
4:24b.MAR.004.024 Les dijo también: "Considerad lo que oís: Con la medida con que medís, será medido para vosotros y os será añadido
4:25b.MAR.004.025 Porque al que tiene le será dado, y al que no tiene aun lo que tiene le será quitado.
4:26b.MAR.004.026 También decía: "Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra
4:27b.MAR.004.027 Él duerme de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo
4:28b.MAR.004.028 Porque de por sí la tierra da fruto: primero el tallito, luego las espigas y después el grano lleno en la espiga
4:29b.MAR.004.029 Y cuando el fruto se ha producido, en seguida él mete la hoz, porque la siega ha llegado.
4:30b.MAR.004.030 También decía: "¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿Con qué parábola lo compararemos
4:31b.MAR.004.031 Es como un grano de mostaza que, cuando es sembrado en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra
4:32b.MAR.004.032 Pero una vez sembrado, crece y se convierte en la más grande de todas las hortalizas, y echa ramas muy grandes, de modo que las aves del cielo pueden anidar bajo su sombra.
4:33b.MAR.004.033 Con muchas parábolas semejantes les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír
4:34b.MAR.004.034 No les hablaba sin parábolas, pero en privado les explicaba todo a sus discípulos
4:35b.MAR.004.035 Aquel día, al anochecer, les dijo: --Pasemos al otro lado
4:36b.MAR.004.036 Y después de despedir a la multitud, le recibieron en la barca, tal como estaba. Y había otras barcas con él
4:37b.MAR.004.037 Entonces se levantó una gran tempestad de viento que arrojaba las olas a la barca, de modo que la barca ya se anegaba
4:38b.MAR.004.038 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal; pero le despertaron diciendo: --¡Maestro! ¿No te importa que perecemos
4:39b.MAR.004.039 Y despertándose, reprendió al viento y dijo al mar: --¡Calla! ¡Enmudece! Y el viento cesó y se hizo grande bonanza
4:40b.MAR.004.040 Y les dijo: --¿Por qué estáis miedosos? ¿Todavía no tenéis fe
4:41b.MAR.004.041 Ellos temieron con gran temor y se decían el uno al otro: --Entonces, ¿quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen
5
5:1b.MAR.005.001 Fueron a la otra orilla del mar a la región de los gadarenos
5:2b.MAR.005.002 Apenas salido él de la barca, de repente le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo
5:3b.MAR.005.003 Éste tenía su morada entre los sepulcros. Y nadie podía atarle ni siquiera con cadenas
5:4b.MAR.005.004 ya que muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero él había hecho pedazos las cadenas y desmenuzado los grillos. Y nadie lo podía dominar
5:5b.MAR.005.005 Continuamente, de día y de noche, andaba entre los sepulcros y por las montañas, gritando e hiriéndose con piedras
5:6b.MAR.005.006 Cuando vio a Jesús desde lejos, corrió y le adoró
5:7b.MAR.005.007 Y clamando a gran voz dijo: --¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes
5:8b.MAR.005.008 Pues Jesús le decía: --Sal de este hombre, espíritu inmundo
5:9b.MAR.005.009 Y le preguntó: --¿Cómo te llamas? Y le dijo: --Me llamo Legión, porque somos muchos
5:10b.MAR.005.010 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región
5:11b.MAR.005.011 Allí cerca de la montaña estaba paciendo un gran hato de cerdos
5:12b.MAR.005.012 Y le rogaron diciendo: --Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos
5:13b.MAR.005.013 Jesús les dio permiso. Y los espíritus inmundos salieron y entraron en los cerdos, y el hato se lanzó al mar por un despeñadero, como dos mil cerdos, y se ahogaron en el mar
5:14b.MAR.005.014 Los que apacentaban los cerdos huyeron y dieron aviso en la ciudad y por los campos. Y fueron para ver qué era lo que había acontecido
5:15b.MAR.005.015 Llegaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo
5:16b.MAR.005.016 Los que lo habían visto les contaron qué había acontecido al endemoniado y lo de los cerdos
5:17b.MAR.005.017 y ellos comenzaron a implorar a Jesús que saliera de sus territorios
5:18b.MAR.005.018 Y mientras él entraba en la barca, el que había sido poseído por el demonio le rogaba que le dejase estar con él
5:19b.MAR.005.019 Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: --Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas ha hecho el Señor por ti, y cómo tuvo misericordia de ti
5:20b.MAR.005.020 Él se fue y comenzó a proclamar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho por él, y todos se maravillaban
5:21b.MAR.005.021 Cuando Jesús había cruzado de nuevo en la barca a la otra orilla, se congregó alrededor de él una gran multitud. Y él estaba junto al mar
5:22b.MAR.005.022 Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo. Cuando le vio, se postró a sus pie
5:23b.MAR.005.023 y le imploró mucho diciendo: --Mi hijita está agonizando. ¡Ven! Pon las manos sobre ella para que sea salva, y viva
5:24b.MAR.005.024 Jesús fue con él. Y le seguía una gran multitud, y le apretujaban
5:25b.MAR.005.025 Había una mujer que sufría de hemorragia desde hacía doce años
5:26b.MAR.005.026 Había sufrido mucho de muchos médicos y había gastado todo lo que tenía, y de nada le había aprovechado; más bien, iba de mal en peor
5:27b.MAR.005.027 Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás de él entre la multitud y tocó su manto
5:28b.MAR.005.028 porque ella pensaba: "Si sólo toco su manto, seré sanada.
5:29b.MAR.005.029 Al instante, se secó la fuente de su sangre y sintió en su cuerpo que ya estaba sana de aquel azote
5:30b.MAR.005.030 De pronto Jesús, reconociendo dentro de sí que había salido poder de él, volviéndose a la multitud dijo: --¿Quién me ha tocado el manto
5:31b.MAR.005.031 Sus discípulos le dijeron: --Ves la multitud que te apretuja, y preguntas: "¿Quién me tocó?
5:32b.MAR.005.032 Él miraba alrededor para ver a la que había hecho esto
5:33b.MAR.005.033 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, fue y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad
5:34b.MAR.005.034 Él le dijo: --Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sanada de tu azote
5:35b.MAR.005.035 Mientras él aún hablaba, vinieron de la casa del principal de la sinagoga, diciendo: --Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestas más al Maestro
5:36b.MAR.005.036 Pero Jesús, sin hacer caso a esta palabra que se decía, dijo al principal de la sinagoga: --No temas; sólo cree
5:37b.MAR.005.037 Y no permitió que nadie le acompañara, sino Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo
5:38b.MAR.005.038 Llegaron a la casa del principal de la sinagoga, y él vio el alboroto y los que lloraban y lamentaban mucho
5:39b.MAR.005.039 Y al entrar, les dijo: --¿Por qué hacéis alboroto y lloráis? La niña no ha muerto, sino que duerme
5:40b.MAR.005.040 Ellos se burlaban de él. Pero él los sacó a todos y tomó al padre y a la madre de la niña y a los que estaban con él, y entró a donde estaba la niña
5:41b.MAR.005.041 Tomó la mano de la niña y le dijo: --Talita, cumi--que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate--
5:42b.MAR.005.042 Y en seguida la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y quedaron atónitos
5:43b.MAR.005.043 Él les mandó estrictamente que nadie lo supiese y ordenó que le diesen a ella de comer
6
6:1b.MAR.006.001 Salió de allí y fue a su tierra, y sus discípulos le siguieron
6:2b.MAR.006.002 Y cuando llegó el sábado, él comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos quedaban atónitos cuando le oían, y decían: --¿De dónde le vienen a éste estas cosas? ¿Qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¡Cuántas obras poderosas son hechas por sus manos
6:3b.MAR.006.003 ¿No es éste el carpintero, hijo de María y hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban de él
6:4b.MAR.006.004 Pero Jesús les decía: --No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, entre sus familiares y en su casa
6:5b.MAR.006.005 Y no pudo hacer allí ningún hecho poderoso, sino que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos
6:6b.MAR.006.006 Estaba asombrado a causa de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando
6:7b.MAR.006.007 Entonces llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos. Les daba autoridad sobre los espíritus inmundos
6:8b.MAR.006.008 Les mandó que no llevasen nada para el camino: ni pan, ni bolsa, ni dinero en el cinto, sino solamente un bastón
6:9b.MAR.006.009 pero que calzasen sandalias y que no vistiesen dos túnicas
6:10b.MAR.006.010 Y les decía: "Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar
6:11b.MAR.006.011 Cualquier lugar que no os reciba ni os oiga, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio contra ellos.
6:12b.MAR.006.012 Entonces ellos salieron y predicaron que la gente se arrepintiese
6:13b.MAR.006.013 Echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban
6:14b.MAR.006.014 El rey Herodes oyó de Jesús, porque su nombre había llegado a ser muy conocido. Unos decían: "Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por esta razón operan estos poderes en él.
6:15b.MAR.006.015 Otros decían: "Es Elías." Mientras otros decían: "Es profeta como uno de los profetas.
6:16b.MAR.006.016 Pero cuando Herodes oyó esto, dijo: "¡Juan, a quien yo decapité, ha resucitado!
6:17b.MAR.006.017 Porque Herodes mismo había mandado prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodía, la mujer de su hermano Felipe; porque se había casado con ella
6:18b.MAR.006.018 Pues Juan le decía a Herodes: "No te es lícito tener la mujer de tu hermano.
6:19b.MAR.006.019 Pero Herodía le acechaba y deseaba matarle, aunque no podía
6:20b.MAR.006.020 porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía. Y al escucharle quedaba muy perplejo, pero le oía de buena gana
6:21b.MAR.006.021 Llegó un día oportuno cuando Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, dio una cena para sus altos oficiales, los tribunos y las personas principales de Galilea
6:22b.MAR.006.022 Entonces la hija de Herodía entró y danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey le dijo a la muchacha: --Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré
6:23b.MAR.006.023 Y le juró mucho: --Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino
6:24b.MAR.006.024 Ella salió y dijo a su madre: --¿Qué pediré? Y ésta dijo: --La cabeza de Juan el Bautista
6:25b.MAR.006.025 En seguida ella entró con prisa al rey y le pidió diciendo: --Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista
6:26b.MAR.006.026 El rey se entristeció mucho, pero a causa del juramento y de los que estaban a la mesa, no quiso rechazarla
6:27b.MAR.006.027 Inmediatamente el rey envió a uno de la guardia y mandó que fuese traída su cabeza. Éste fue, le decapitó en la cárce
6:28b.MAR.006.028 y llevó su cabeza en un plato; la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre
6:29b.MAR.006.029 Cuando sus discípulos oyeron esto, fueron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro
6:30b.MAR.006.030 Los apóstoles se reunieron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado
6:31b.MAR.006.031 Él les dijo: --Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, y ni siquiera tenían oportunidad para comer
6:32b.MAR.006.032 Y se fueron solos en la barca a un lugar desierto
6:33b.MAR.006.033 Pero muchos les vieron ir y les reconocieron. Y corrieron allá a pie de todas las ciudades y llegaron antes que ellos
6:34b.MAR.006.034 Cuando Jesús salió, vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas
6:35b.MAR.006.035 Como la hora era ya muy avanzada, sus discípulos se acercaron a él y le dijeron: --El lugar es desierto, y la hora avanzada
6:36b.MAR.006.036 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor y compren para sí algo que comer
6:37b.MAR.006.037 Él les respondió y dijo: --Dadles vosotros de comer. Le dijeron: --¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer
6:38b.MAR.006.038 Él les dijo: --¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Al enterarse, le dijeron: --Cinco, y dos pescados
6:39b.MAR.006.039 Él les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde
6:40b.MAR.006.040 Se recostaron por grupos, de cien en cien y de cincuenta en cincuenta
6:41b.MAR.006.041 Y él tomó los cinco panes y los dos pescados, y alzando los ojos al cielo, bendijo y partió los panes. Luego iba dando a sus discípulos para que los pusiesen delante de los hombres, y también repartió los dos pescados entre todos
6:42b.MAR.006.042 Todos comieron y se saciaron
6:43b.MAR.006.043 y recogieron doce canastas llenas de los pedazos de pan y de los pescados
6:44b.MAR.006.044 Y los que comieron los panes eran como cinco mil hombres
6:45b.MAR.006.045 En seguida obligó a sus discípulos a subir en la barca para ir delante de él a Betsaida, en la otra orilla, mientras él despedía a la multitud
6:46b.MAR.006.046 Y habiéndose despedido de ellos, se fue al monte a orar
6:47b.MAR.006.047 Al caer la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra
6:48b.MAR.006.048 Viendo que ellos se fatigaban remando, porque el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche, él fue a ellos caminando sobre el mar, y quería pasarlos de largo
6:49b.MAR.006.049 Pero cuando ellos vieron que él caminaba sobre el mar, pensaron que era un fantasma y clamaron a gritos
6:50b.MAR.006.050 porque todos le vieron y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos y les dijo: "¡Tened ánimo! ¡Yo soy! ¡No temáis!
6:51b.MAR.006.051 Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento. Ellos estaban sumamente perplejos
6:52b.MAR.006.052 pues aún no habían comprendido lo de los panes; más bien, sus corazones estaban endurecidos
6:53b.MAR.006.053 Y cuando cruzaron a la otra orilla, llegaron a la tierra de Genesaret y amarraron la barca
6:54b.MAR.006.054 Pero cuando ellos salieron de la barca, en seguida le reconocieron
6:55b.MAR.006.055 Recorrieron toda aquella región, y comenzaron a traer en camillas a los que estaban enfermos a donde oían que él estaba
6:56b.MAR.006.056 Dondequiera que entraba, ya sea en aldeas o ciudades o campos, ponían en las plazas a los que estaban enfermos, y le rogaban que sólo pudiesen tocar el borde de su manto. Y todos los que le tocaban quedaban sanos
7
7:1b.MAR.007.001 Se juntaron a Jesús los fariseos y algunos de los escribas que habían venido de Jerusalén
7:2b.MAR.007.002 Ellos vieron que algunos discípulos de él estaban comiendo pan con las manos impuras, es decir, sin lavar
7:3b.MAR.007.003 Pues los fariseos y todos los judíos, si no se lavan las manos hasta la muñeca, no comen, porque se aferran a la tradición de los ancianos
7:4b.MAR.007.004 Cuando vuelven del mercado, si no se lavan, no comen. Y hay muchas otras cosas que aceptaron para guardar, como los lavamientos de las copas, de los jarros y de los utensilios de bronce y de los divanes
7:5b.MAR.007.005 Le preguntaron los fariseos y los escribas: --¿Por qué no andan tus discípulos de acuerdo con la tradición de los ancianos, sino que comen pan con las manos impuras
7:6b.MAR.007.006 Y les respondió diciendo: --Bien profetizó Isaías acerca de vosotros, hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra de labios, pero su corazón está lejos de mí
7:7b.MAR.007.007 Y en vano me rinden culto, enseñando como doctrina los mandamientos de hombres
7:8b.MAR.007.008 Porque dejando los mandamientos de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres
7:9b.MAR.007.009 Les decía también: --¡Bien desecháis el mandamiento de Dios para establecer vuestra tradición
7:10b.MAR.007.010 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: El que maldice a su padre o a su madre muera irremisiblemente
7:11b.MAR.007.011 Pero vosotros decís que si alguien dice a su padre o madre: "Aquello con que hubieras sido beneficiado de parte mía es Corbán" --es decir, una ofrenda a Dios--
7:12b.MAR.007.012 ya no le permitís hacer nada por su padre o su madre
7:13b.MAR.007.013 Así invalidáis la palabra de Dios mediante vuestra tradición que habéis trasmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a éstas
7:14b.MAR.007.014 Llamando a sí otra vez a toda la multitud, les decía: --Oídme todos y entended
7:15b.MAR.007.015 No hay nada fuera del hombre que por entrar en él le pueda contaminar. Pero lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre
7:16b.MAR.007.016 Si alguno tiene oídos para oír, oiga
7:17b.MAR.007.017 Cuando entró en casa, aparte de la multitud, sus discípulos le preguntaron acerca de la parábola
7:18b.MAR.007.018 Y les dijo: --¿Así que también vosotros carecéis de entendimiento? ¿No comprendéis que nada de lo que entra en el hombre desde fuera le puede contaminar
7:19b.MAR.007.019 Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y sale a la letrina. Así declaró limpias todas las comidas
7:20b.MAR.007.020 Y decía: --Lo que del hombre sale, eso contamina al hombre
7:21b.MAR.007.021 Porque desde adentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, las inmoralidades sexuales, los robos, los homicidios
7:22b.MAR.007.022 los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la sensualidad, la envidia, la blasfemia, la insolencia y la insensatez
7:23b.MAR.007.023 Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre
7:24b.MAR.007.024 Y levantándose, partió de allí para los territorios de Tiro y de Sidón. Y entró en una casa y no quería que nadie lo supiese, pero no pudo esconderse
7:25b.MAR.007.025 Más bien, en seguida oyó de él una mujer cuya hija tenía un espíritu inmundo, y vino y cayó a sus pies
7:26b.MAR.007.026 La mujer era griega, de nacionalidad sirofenicia, y le rogaba que echase el demonio fuera de su hija
7:27b.MAR.007.027 Pero Jesús le dijo: --Deja primero que se sacien los hijos, porque no es bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos
7:28b.MAR.007.028 Ella respondió y le dijo: --Sí, Señor; también los perritos debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos
7:29b.MAR.007.029 Entonces él le dijo: --Por causa de lo que has dicho, ve; el demonio ha salido de tu hija
7:30b.MAR.007.030 Y cuando ella se fue a su casa, halló a su hija acostada en la cama y que el demonio había salido
7:31b.MAR.007.031 Al salir de nuevo de los territorios de Tiro, fue por Sidón al mar de Galilea, atravesando el territorio de Decápolis
7:32b.MAR.007.032 Entonces le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima
7:33b.MAR.007.033 Y tomándole aparte de la multitud, metió los dedos en sus orejas, escupió y tocó su lengua
7:34b.MAR.007.034 Luego mirando al cielo, suspiró y le dijo: --¡Efata! --que quiere decir: Sé abierto--
7:35b.MAR.007.035 Y de inmediato fueron abiertos sus oídos y desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien
7:36b.MAR.007.036 Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más lo proclamaban
7:37b.MAR.007.037 Se maravillaban sin medida, diciendo: --¡Todo lo ha hecho bien! Aun a los sordos hace oír, y a los mudos hablar
8
8:1b.MAR.008.001 En aquellos días, ya que otra vez había una gran multitud y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo
8:2b.MAR.008.002 --Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer
8:3b.MAR.008.003 Si les despido a sus casas en ayunas, se desmayarán en el camino; y algunos de ellos han venido de lejos
8:4b.MAR.008.004 Sus discípulos le respondieron: --¿De dónde podrá alguien saciar a éstos de pan, aquí en el desierto
8:5b.MAR.008.005 Y les preguntó: --¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: --Siete
8:6b.MAR.008.006 Entonces él mandó a la multitud recostarse en tierra. Tomó los siete panes, y habiendo dado gracias, los partió y daba a sus discípulos para que ellos los sirviesen. Y ellos los sirvieron a la multitud
8:7b.MAR.008.007 También tenían unos pocos pescaditos. Y después de bendecirlos, él mandó que también los sirviesen
8:8b.MAR.008.008 Comieron y se saciaron, y recogieron siete cestas de los pedazos que habían sobrado
8:9b.MAR.008.009 Y eran como cuatro mil. Él los despidió
8:10b.MAR.008.010 y luego, entrando en la barca con sus discípulos, se fue a la región de Dalmanuta
8:11b.MAR.008.011 Salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, para probarle
8:12b.MAR.008.012 Él suspiró profundamente en su espíritu y dijo: "¿Por qué pide esta generación una señal? De cierto os digo que a esta generación no se le dará ninguna señal.
8:13b.MAR.008.013 Y dejándolos, volvió a entrar en la barca y cruzó a la otra orilla
8:14b.MAR.008.014 Se habían olvidado de llevar pan, y no tenían consigo en la barca sino un solo pan
8:15b.MAR.008.015 Y él les mandó, diciendo: --Mirad; guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes
8:16b.MAR.008.016 Ellos discutían los unos con los otros, porque no tenían pan
8:17b.MAR.008.017 Como Jesús lo entendió, les dijo: --¿Por qué discutís? ¿Porque no tenéis pan? ¿Todavía no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis endurecido vuestro corazón
8:18b.MAR.008.018 Teniendo ojos, ¿no veis? Teniendo oídos, ¿no oís? ¿No os acordáis
8:19b.MAR.008.019 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas canastas llenas de pedazos recogisteis? Ellos dijeron: --Doce
8:20b.MAR.008.020 --Y cuando repartí los siete panes entre los cuatro mil, ¿cuántas cestas llenas de pedazos recogisteis? Ellos dijeron: --Siete
8:21b.MAR.008.021 Él les preguntó: --¿Todavía no comprendéis
8:22b.MAR.008.022 Jesús fue a Betsaida, y le trajeron un ciego y le rogaban que lo tocase
8:23b.MAR.008.023 Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea. Después de mojarle los ojos con saliva e imponerle las manos, le preguntó: --¿Ves algo
8:24b.MAR.008.024 Al mirar, él decía: --Veo a los hombres, pero los veo como árboles que andan
8:25b.MAR.008.025 Luego puso otra vez las manos sobre sus ojos, y miró intensamente. Y fue restaurada su vista, y veía todo de lejos y claramente
8:26b.MAR.008.026 Entonces Jesús le envió a su casa, diciéndole: --No entres en la aldea
8:27b.MAR.008.027 Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó a sus discípulos diciendo: --¿Quién dice la gente que soy yo
8:28b.MAR.008.028 Ellos respondieron: --Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; otros, uno de los profetas
8:29b.MAR.008.029 Entonces él les preguntó: --Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro le dijo: --¡Tú eres el Cristo
8:30b.MAR.008.030 Él les mandó enérgicamente que no hablasen a nadie acerca de él
8:31b.MAR.008.031 Luego comenzó a enseñarles que era necesario que el Hijo del Hombre padeciese mucho, que fuese desechado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y que fuese muerto y resucitado después de tres días
8:32b.MAR.008.032 Les decía esto claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reprenderle
8:33b.MAR.008.033 Pero él se dio vuelta, y mirando a sus discípulos reprendió a Pedro diciéndole: --¡Quítate de delante de mí, Satanás! Porque no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres
8:34b.MAR.008.034 Y llamó a sí a la gente, juntamente con sus discípulos, y les dijo: --Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame
8:35b.MAR.008.035 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará
8:36b.MAR.008.036 Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero y perder su alma
8:37b.MAR.008.037 Porque, ¿qué dará el hombre en rescate por su alma
8:38b.MAR.008.038 Pues el que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles
9
9:1b.MAR.009.001 También les dijo: --De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí presentes que no gustarán la muerte hasta que hayan visto que el reino de Dios ha venido con poder
9:2b.MAR.009.002 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y les hizo subir aparte, a solas, a un monte alto, y fue transfigurado delante de ellos
9:3b.MAR.009.003 Sus vestiduras se hicieron resplandecientes, muy blancas, tanto que ningún lavandero en la tierra las puede dejar tan blancas
9:4b.MAR.009.004 Y les apareció Elías con Moisés, y estaban hablando con Jesús
9:5b.MAR.009.005 Entonces intervino Pedro y dijo a Jesús: --Rabí, es bueno que nosotros estemos aquí. Levantemos, pues, tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías
9:6b.MAR.009.006 Pues él no sabía qué decir, porque tuvieron miedo
9:7b.MAR.009.007 Vino una nube haciéndoles sombra, y desde la nube una voz decía: "Éste es mi hijo amado; a él oíd.
9:8b.MAR.009.008 Y de inmediato, mirando alrededor, ya no vieron a nadie más con ellos, sino sólo a Jesús
9:9b.MAR.009.009 Mientras descendían ellos del monte, Jesús les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos
9:10b.MAR.009.010 Y ellos guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué significaría aquello de resucitar de entre los muertos
9:11b.MAR.009.011 Le preguntaron diciendo: --¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero
9:12b.MAR.009.012 Él les dijo: --A la verdad, Elías viene primero y restaura todas las cosas. Y, ¿cómo está escrito acerca del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea menospreciado
9:13b.MAR.009.013 Sin embargo, os digo que Elías ya ha venido; e hicieron con él todo lo que quisieron, tal como está escrito de él
9:14b.MAR.009.014 Cuando llegaron a los discípulos, vieron una gran multitud alrededor de ellos, y a unos escribas que disputaban con ellos
9:15b.MAR.009.015 En seguida, cuando toda la gente le vio, se sorprendió, y corriendo hacia él le saludaron
9:16b.MAR.009.016 Y les preguntó: --¿Qué disputáis con ellos
9:17b.MAR.009.017 Le respondió uno de la multitud: --Maestro, traje a ti mi hijo porque tiene un espíritu mudo
9:18b.MAR.009.018 y dondequiera que se apodera de él, lo derriba. Echa espumarajos y cruje los dientes, y se va desgastando. Dije a tus discípulos que lo echasen fuera, pero no pudieron
9:19b.MAR.009.019 Y respondiendo les dijo: --¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os soportaré? ¡Traédmelo
9:20b.MAR.009.020 Se lo trajeron; y cuando el espíritu le vio, de inmediato sacudió al muchacho, quien cayó en tierra y se revolcaba, echando espumarajos
9:21b.MAR.009.021 Jesús preguntó a su padre: --¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Él dijo: --Desde niño
9:22b.MAR.009.022 Muchas veces le echa en el fuego o en el agua para matarlo; pero si puedes hacer algo, ¡ten misericordia de nosotros y ayúdanos
9:23b.MAR.009.023 Jesús le dijo: --¿"Si puedes..."? ¡Al que cree todo le es posible
9:24b.MAR.009.024 Inmediatamente el padre del muchacho clamó diciendo: --¡Creo! ¡Ayuda mi incredulidad
9:25b.MAR.009.025 Pero cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo diciéndole: --Espíritu mudo y sordo, yo te mando, ¡sal de él y nunca más entres en él
9:26b.MAR.009.026 Entonces, clamando y desgarrándole con violencia, el espíritu salió; y el muchacho quedó como muerto, de modo que muchos decían: --¡Está muerto
9:27b.MAR.009.027 Pero Jesús le tomó de la mano y le enderezó, y él se levantó
9:28b.MAR.009.028 Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron en privado: --¿Por qué no pudimos echarlo fuera nosotros
9:29b.MAR.009.029 Él les dijo: --Este género con nada puede salir, sino con oración
9:30b.MAR.009.030 Habiendo salido de allí, caminaban por Galilea. Él no quería que nadie lo supiese
9:31b.MAR.009.031 porque iba enseñando a sus discípulos, y les decía: "El Hijo del Hombre ha de ser entregado en manos de hombres, y le matarán. Y una vez muerto, resucitará después de tres días.
9:32b.MAR.009.032 Pero ellos no entendían esta palabra y tenían miedo de preguntarle
9:33b.MAR.009.033 Llegó a Capernaúm. Y cuando estuvo en casa, Jesús les preguntó: --¿Qué disputabais entre vosotros en el camino
9:34b.MAR.009.034 Pero ellos callaron, porque lo que habían disputado los unos con los otros en el camino era sobre quién era el más importante
9:35b.MAR.009.035 Entonces se sentó, llamó a los doce y les dijo: --Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el último de todos y el siervo de todos
9:36b.MAR.009.036 Y tomó a un niño y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo
9:37b.MAR.009.037 --El que en mi nombre recibe a alguien como este niño, a mí me recibe; y el que a mí me recibe no me recibe a mí, sino al que me envió
9:38b.MAR.009.038 Juan le dijo: --Maestro, vimos a alguien que echaba fuera demonios en tu nombre, y se lo prohibimos, porque no nos seguía
9:39b.MAR.009.039 Pero Jesús dijo: --No se lo prohibáis, porque nadie que haga milagros en mi nombre podrá después hablar mal de mí
9:40b.MAR.009.040 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es
9:41b.MAR.009.041 Cualquiera que os dé un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que jamás perderá su recompensa
9:42b.MAR.009.042 Y a cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le atase una gran piedra de molino al cuello y que fuese echado al mar
9:43b.MAR.009.043 Si tu mano te hace tropezar, córtala. Mejor te es entrar manco a la vida que teniendo dos manos, ir al infierno, al fuego inextinguible
9:44b.MAR.009.044 donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga
9:45b.MAR.009.045 Si tu pie te hace tropezar, córtalo. Mejor te es entrar cojo a la vida que teniendo dos pies, ser echado al infierno
9:46b.MAR.009.046 donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga
9:47b.MAR.009.047 Y si tu ojo te hace tropezar, sácalo. Mejor te es entrar con un solo ojo al reino de Dios que, teniendo dos ojos, ser echado al infierno
9:48b.MAR.009.048 donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga
9:49b.MAR.009.049 Porque todo será salado con fuego
9:50b.MAR.009.050 Buena es la sal; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué será salada? Tened sal en vosotros y vivid en paz los unos con los otros
10
10:1b.MAR.010.001 Y levantándose de allí, fue a las regiones de Judea y de más allá del Jordán. Las multitudes volvieron a acudir a él, y de nuevo les enseñaba como él acostumbraba
10:2b.MAR.010.002 Entonces se acercaron unos fariseos para probarle, y le preguntaron si era lícito al marido divorciarse de su mujer
10:3b.MAR.010.003 Pero él respondió y les dijo: --¿Qué os mandó Moisés
10:4b.MAR.010.004 Ellos dijeron: --Moisés permitió escribir carta de divorcio y despedirla
10:5b.MAR.010.005 Pero Jesús les dijo: --Ante vuestra dureza de corazón, os escribió este mandamiento
10:6b.MAR.010.006 Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer
10:7b.MAR.010.007 Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer
10:8b.MAR.010.008 y serán los dos una sola carne. Así que, ya no son más dos, sino una sola carne
10:9b.MAR.010.009 Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre
10:10b.MAR.010.010 En casa sus discípulos volvieron a preguntarle acerca de esto
10:11b.MAR.010.011 Él les dijo: --Cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella
10:12b.MAR.010.012 Y si la mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio
10:13b.MAR.010.013 Y le presentaban niños para que los tocase, pero los discípulos los reprendieron
10:14b.MAR.010.014 Al verlo, Jesús se indignó y les dijo: "Dejad a los niños venir a mí, y no les impidáis; porque de los tales es el reino de Dios
10:15b.MAR.010.015 De cierto os digo que cualquiera que no reciba el reino de Dios como un niño, jamás entrará en él.
10:16b.MAR.010.016 Entonces tomándolos en los brazos, puso las manos sobre ellos y los bendijo
10:17b.MAR.010.017 Cuando salía para continuar su camino, un hombre vino corriendo, se puso de rodillas delante de él y le preguntó: --Maestro bueno, ¿qué haré para obtener la vida eterna
10:18b.MAR.010.018 Pero Jesús le dijo: --¿Por qué me llamas "bueno"? Ninguno es bueno, sino sólo uno, Dios
10:19b.MAR.010.019 Tú conoces los mandamientos: No cometas homicidio, no cometas adulterio, no robes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre
10:20b.MAR.010.020 Pero él le dijo: --Maestro, todo esto he guardado desde mi juventud
10:21b.MAR.010.021 Entonces al mirarlo Jesús, le amó y le dijo: --Una cosa te falta: Anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres; y tendrás tesoro en el cielo. Y ven; sígueme
10:22b.MAR.010.022 Pero él, abatido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones
10:23b.MAR.010.023 Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: --¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas
10:24b.MAR.010.024 Los discípulos se asombraron por sus palabras; pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dijo: --Hijitos, ¡cuán difícil es entrar en el reino de Dios
10:25b.MAR.010.025 Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios
10:26b.MAR.010.026 Pero ellos quedaron aun más atónitos diciendo entre sí: --¿Y quién podrá ser salvo
10:27b.MAR.010.027 Entonces Jesús, mirándolos, les dijo: --Para los hombres es imposible; pero no para Dios. Porque para Dios todas las cosas son posibles
10:28b.MAR.010.028 Pedro comenzó a decirle: --He aquí, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido
10:29b.MAR.010.029 Jesús le dijo: --De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos, por causa de mí y del evangelio
10:30b.MAR.010.030 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y campos, con persecuciones; y en la edad venidera, la vida eterna
10:31b.MAR.010.031 Pero muchos primeros serán los últimos, y los últimos, primeros
10:32b.MAR.010.032 Iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos. Estaban asombrados, y los que le seguían tenían miedo. Entonces, volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a declarar las cosas que le estaban por acontecer
10:33b.MAR.010.033 --He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles
10:34b.MAR.010.034 Se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán; y después de tres días resucitará
10:35b.MAR.010.035 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a él y le dijeron: --Maestro, queremos que nos concedas lo que pidamos
10:36b.MAR.010.036 Él les dijo: --¿Qué queréis que haga por vosotros
10:37b.MAR.010.037 Ellos dijeron: --Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda
10:38b.MAR.010.038 Entonces Jesús les dijo: --No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado
10:39b.MAR.010.039 Ellos dijeron: --Podemos. Y Jesús les dijo: --Beberéis la copa que yo bebo, y seréis bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado
10:40b.MAR.010.040 Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es mío concederlo, sino que es para quienes está preparado
10:41b.MAR.010.041 Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse con Jacobo y Juan
10:42b.MAR.010.042 Pero Jesús los llamó y les dijo: --Sabéis que los que son tenidos por príncipes de los gentiles se enseñorean de ellos, y sus grandes ejercen autoridad sobre ellos
10:43b.MAR.010.043 Pero no es así entre vosotros. Más bien, cualquiera que anhele hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor
10:44b.MAR.010.044 y cualquiera que anhele ser el primero entre vosotros será siervo de todos
10:45b.MAR.010.045 Porque el Hijo del Hombre tampoco vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos
10:46b.MAR.010.046 Entonces llegaron a Jericó. Y cuando él iba saliendo de Jericó junto con sus discípulos y una gran multitud, el ciego Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando
10:47b.MAR.010.047 Y cuando oyó que era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar diciendo: --¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí
10:48b.MAR.010.048 Muchos le regañaban para que se callara, pero él gritaba aun más fuerte: --¡Hijo de David, ten misericordia de mí
10:49b.MAR.010.049 Entonces Jesús se detuvo y mandó llamarle. Llamaron al ciego diciéndole: --Ten confianza. Levántate. Él te llama
10:50b.MAR.010.050 Entonces él, tirando su manto, se levantó y fue a Jesús
10:51b.MAR.010.051 Y Jesús le respondió diciendo: --¿Qué quieres que te haga? El ciego le dijo: --Rabí, que yo recobre la vista
10:52b.MAR.010.052 Jesús le dijo: --Vete. Tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino
11
11:1b.MAR.011.001 Cuando llegaron cerca de Jerusalén, junto a Betfagé y Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulo
11:2b.MAR.011.002 y les dijo: --Id a la aldea que está frente a vosotros, y cuando hayáis entrado allí, en seguida hallaréis atado un borriquillo sobre el cual ningún hombre ha montado. Desatadlo y traedlo
11:3b.MAR.011.003 Y si alguien os dice: "¿Por qué hacéis eso?", decidle: "El Señor lo necesita, y luego lo enviará aquí otra vez.
11:4b.MAR.011.004 Ellos fueron y hallaron el borriquillo atado a la puerta, afuera, en la esquina de dos calles; y lo desataron
11:5b.MAR.011.005 Algunos de los que estaban allí les dijeron: --¿Qué hacéis desatando al borriquillo
11:6b.MAR.011.006 Ellos les dijeron tal como Jesús les había dicho, y les dejaron ir
11:7b.MAR.011.007 Trajeron el borriquillo a Jesús y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él
11:8b.MAR.011.008 Muchos tendieron sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles
11:9b.MAR.011.009 Los que iban delante y los que le seguían aclamaban: --¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor
11:10b.MAR.011.010 ¡Bendito el reino venidero de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas
11:11b.MAR.011.011 Entró Jesús en Jerusalén, en el templo, y habiendo mirado todo en derredor, como la hora ya era tarde, salió para Betania con los doce
11:12b.MAR.011.012 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre
11:13b.MAR.011.013 Y viendo desde lejos una higuera que tenía hojas, se acercó para ver si hallara en ella algo. Cuando vino a ella, no encontró nada sino hojas, porque no era tiempo de higos
11:14b.MAR.011.014 Entonces Jesús dijo a la higuera: "¡Nunca jamás coma nadie de tu fruto!" Y lo oyeron sus discípulos
11:15b.MAR.011.015 Llegaron a Jerusalén, y Jesús entró en el templo. Y comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el templo. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas
11:16b.MAR.011.016 y no consentía que nadie cruzase por el templo llevando utensilio alguno
11:17b.MAR.011.017 Y enseñaba diciendo: "¿No está escrito que mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
11:18b.MAR.011.018 Lo oyeron los principales sacerdotes y los escribas, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, pues todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina
11:19b.MAR.011.019 Y al llegar la noche, Jesús y los suyos salieron de la ciudad
11:20b.MAR.011.020 Por la mañana, pasando por allí vieron que la higuera se había secado desde las raíces
11:21b.MAR.011.021 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: --Rabí, he aquí la higuera que maldijiste se ha secado
11:22b.MAR.011.022 Respondiendo Jesús les dijo: --Tened fe en Dios
11:23b.MAR.011.023 De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar", y que no dude en su corazón, sino que crea que será hecho lo que dice, le será hecho
11:24b.MAR.011.024 Por esta razón os digo que todo por lo cual oráis y pedís, creed que lo habéis recibido, y os será hecho
11:25b.MAR.011.025 Y cuando os pongáis de pie para orar, si tenéis algo contra alguien, perdonadle, para que vuestro Padre que está en los cielos también os perdone a vosotros vuestras ofensas
11:26b.MAR.011.026 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas
11:27b.MAR.011.027 Volvieron a Jerusalén. Luego, mientras él andaba por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos
11:28b.MAR.011.028 y le decían: --¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio la autoridad para hacer estas cosas
11:29b.MAR.011.029 Entonces Jesús les dijo: --Yo os haré una pregunta. Respondedme, y yo os diré con qué autoridad hago estas cosas
11:30b.MAR.011.030 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme
11:31b.MAR.011.031 Entonces ellos razonaban entre sí diciendo: --Si decimos "del cielo", dirá: "¿Por qué, pues, no le creísteis?
11:32b.MAR.011.032 Pero si decimos "de los hombres..." Temían al pueblo, porque todos consideraban que verdaderamente Juan era profeta
11:33b.MAR.011.033 Entonces respondiendo a Jesús dijeron: --No sabemos. Y Jesús les dijo: --Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas
12
12:1b.MAR.012.001 Entonces comenzó a hablarles en parábolas: --Un hombre plantó una viña. La rodeó con una cerca, cavó un lagar, edificó una torre, la arrendó a unos labradores y se fue lejos
12:2b.MAR.012.002 A su debido tiempo envió un siervo a los labradores, para recibir de los labradores una parte del fruto de la viña
12:3b.MAR.012.003 Pero ellos lo tomaron, lo hirieron y le enviaron con las manos vacías
12:4b.MAR.012.004 Volvió a enviarles otro siervo, pero a ése le hirieron en la cabeza y le afrentaron
12:5b.MAR.012.005 Y envió otro, y a éste lo mataron. Envió a muchos otros, pero ellos herían a unos y mataban a otros
12:6b.MAR.012.006 Teniendo todavía un hijo suyo amado, por último, también lo envió a ellos diciendo: "Tendrán respeto a mi hijo.
12:7b.MAR.012.007 Pero aquellos labradores dijeron entre sí: "Éste es el heredero. Venid, matémosle, y la heredad será nuestra.
12:8b.MAR.012.008 Y le prendieron, lo mataron y le echaron fuera de la viña
12:9b.MAR.012.009 ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, destruirá a los labradores y dará la viña a otros
12:10b.MAR.012.010 ¿No habéis leído esta Escritura: La piedra que desecharon los edificadores, ésta fue hecha cabeza del ángulo
12:11b.MAR.012.011 de parte del Señor sucedió esto, y es maravilloso en nuestros ojos
12:12b.MAR.012.012 Ellos procuraban prenderle, pero temían a la multitud, porque sabían que en aquella parábola se había referido a ellos. Y dejándole, se fueron
12:13b.MAR.012.013 Entonces enviaron a él algunos de los fariseos y de los herodianos para que le sorprendiesen en alguna palabra
12:14b.MAR.012.014 Y viniendo le dijeron: --Maestro, sabemos que eres hombre de verdad y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo al César, o no? ¿Daremos o no daremos
12:15b.MAR.012.015 Entonces él, como entendió la hipocresía de ellos, les dijo: --¿Por qué me probáis? Traedme un denario para que lo vea
12:16b.MAR.012.016 Se lo trajeron, y él les dijo: --¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Le dijeron: --Del César
12:17b.MAR.012.017 Entonces Jesús les dijo: --Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaban de él
12:18b.MAR.012.018 Entonces vinieron a él unos saduceos, quienes dicen que no hay resurrección, y le preguntaron diciendo
12:19b.MAR.012.019 --Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muere y deja mujer y no deja hijos, su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano
12:20b.MAR.012.020 Había siete hermanos. El primero tomó mujer, y murió sin dejar descendencia
12:21b.MAR.012.021 La tomó el segundo y murió sin dejar descendencia. El tercero, de la misma manera
12:22b.MAR.012.022 Así los siete no dejaron descendencia. Después de todos, murió también la mujer
12:23b.MAR.012.023 En la resurrección, cuando resuciten, puesto que los siete la tuvieron por mujer, ¿de cuál de ellos será mujer
12:24b.MAR.012.024 Entonces Jesús les dijo: --¿No es por esto que erráis, porque no conocéis las Escrituras ni tampoco el poder de Dios
12:25b.MAR.012.025 Porque cuando resuciten de entre los muertos, no se casarán ni se darán en casamiento, sino que son como los ángeles que están en los cielos
12:26b.MAR.012.026 Y con respecto a si resucitan los muertos, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, cómo le habló Dios desde la zarza diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob
12:27b.MAR.012.027 Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Vosotros erráis mucho
12:28b.MAR.012.028 Se le acercó uno de los escribas al oírles discutir; y dándose cuenta de que Jesús había respondido bien, le preguntó: --¿Cuál es el primer mandamiento de todos
12:29b.MAR.012.029 Jesús le respondió: --El primero es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es
12:30b.MAR.012.030 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas
12:31b.MAR.012.031 El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos dos
12:32b.MAR.012.032 Entonces el escriba le dijo: --Bien, Maestro. Has dicho la verdad: Dios es uno, y no hay otro aparte de él
12:33b.MAR.012.033 y amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios
12:34b.MAR.012.034 Y viendo Jesús que había respondido sabiamente, le dijo: --No estás lejos del reino de Dios. Ya nadie se atrevía a hacerle más preguntas
12:35b.MAR.012.035 Mientras estaba enseñando en el templo, Jesús respondiendo decía: --¿Cómo es que dicen los escribas que el Cristo es hijo de David
12:36b.MAR.012.036 David mismo dijo mediante el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: "Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
12:37b.MAR.012.037 David mismo le llama "Señor"; ¿cómo es, pues, su hijo? Y la gran multitud le escuchaba con gusto
12:38b.MAR.012.038 Y en su enseñanza decía: --Guardaos de los escribas, a quienes les gusta pasearse con ropas largas y aman las salutaciones en las plazas
12:39b.MAR.012.039 las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en los banquetes
12:40b.MAR.012.040 Éstos, que devoran las casas de las viudas y como pretexto hacen largas oraciones, recibirán mayor condenación
12:41b.MAR.012.041 Estando Jesús sentado frente al arca del tesoro, observaba cómo el pueblo echaba dinero en el arca. Muchos ricos echaban mucho
12:42b.MAR.012.042 y una viuda pobre vino y echó dos blancas, que equivalen a un cuadrante
12:43b.MAR.012.043 Él llamó a sus discípulos y les dijo: --De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que echaron en el arca
12:44b.MAR.012.044 Porque todos han echado de su abundancia; pero ésta, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento
13
13:1b.MAR.013.001 Cuando él salía del templo, uno de sus discípulos dijo: --Maestro, ¡mira qué piedras y qué edificios
13:2b.MAR.013.002 Y Jesús le dijo: --¿Veis estos grandes edificios? Aquí no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada
13:3b.MAR.013.003 Estando él sentado en el monte de los Olivos frente al templo, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaban aparte
13:4b.MAR.013.004 --Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas estén por cumplirse
13:5b.MAR.013.005 Jesús comenzó a decirles: --Mirad que nadie os engañe
13:6b.MAR.013.006 Muchos vendrán en mi nombre diciendo: "Yo soy", y engañarán a muchos
13:7b.MAR.013.007 Pero cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis. Es necesario que así suceda, pero todavía no es el fin
13:8b.MAR.013.008 Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos por todas partes. Habrá hambres. Éstos son principio de dolores
13:9b.MAR.013.009 Pero vosotros, mirad por vosotros mismos. Porque os entregarán en los concilios, y seréis azotados en las sinagogas. Por mi causa seréis llevados delante de gobernadores y de reyes, para testimonio a ellos
13:10b.MAR.013.010 Es necesario que primero el evangelio sea predicado a todas las naciones
13:11b.MAR.013.011 Cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis por lo que hayáis de decir. Más bien, hablad lo que os sea dado en aquella hora; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo
13:12b.MAR.013.012 El hermano entregará a muerte a su hermano, y el padre a su hijo. Se levantarán los hijos contra sus padres y los harán morir
13:13b.MAR.013.013 Y seréis aborrecidos de todos, por causa de mi nombre. Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo
13:14b.MAR.013.014 Pero cuando veáis que la abominación desoladora se ha establecido donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes
13:15b.MAR.013.015 El que esté en la azotea no descienda ni entre para sacar algo de su casa
13:16b.MAR.013.016 y el que esté en el campo no vuelva atrás para tomar su manto
13:17b.MAR.013.017 ¡Ay de las que estén encintas y de las que críen en aquellos días
13:18b.MAR.013.018 Orad, pues, que no acontezca en invierno
13:19b.MAR.013.019 Porque aquellos días serán de tribulación como nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta ahora, ni habrá jamás
13:20b.MAR.013.020 Si el Señor no hubiese acortado aquellos días, no se salvaría nadie; pero por causa de los escogidos que él eligió, él ha acortado aquellos días
13:21b.MAR.013.021 Entonces, si alguien os dice: "He aquí, aquí está el Cristo", o "He allí, allí está", no le creáis
13:22b.MAR.013.022 Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán señales y maravillas para engañar, de ser posible, a los escogidos
13:23b.MAR.013.023 Pero vosotros, ¡mirad! Os lo he dicho todo de antemano
13:24b.MAR.013.024 Entonces en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor
13:25b.MAR.013.025 Las estrellas caerán del cielo, y los poderes que están en los cielos serán sacudidos
13:26b.MAR.013.026 Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria
13:27b.MAR.013.027 Después enviará a sus ángeles y reunirá a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo
13:28b.MAR.013.028 De la higuera aprended la parábola: Cuando su rama ya está tierna y brotan sus hojas, sabéis que el verano está cerca
13:29b.MAR.013.029 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas
13:30b.MAR.013.030 De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan
13:31b.MAR.013.031 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán
13:32b.MAR.013.032 Pero acerca de aquel día o de la hora, nadie sabe; ni siquiera los ángeles en el cielo, ni aun el Hijo, sino sólo el Padre
13:33b.MAR.013.033 Mirad y velad, porque no sabéis cuándo será el tiempo
13:34b.MAR.013.034 Será como el hombre que al salir de viaje dejó su casa y dio autoridad a sus siervos, a cada uno su obra, y al portero mandó que velase
13:35b.MAR.013.035 Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa, sea a la tarde, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana
13:36b.MAR.013.036 no sea que cuando vuelva de repente os halle durmiendo
13:37b.MAR.013.037 Lo que a vosotros digo, a todos digo: ¡Velad
14
14:1b.MAR.014.001 Dos días después era la Pascua y la fiesta de los panes sin levadura. Y los principales sacerdotes y los escribas estaban buscando cómo prenderle por engaño y matarle
14:2b.MAR.014.002 pues decían: "No en la fiesta, de modo que no se haga alboroto en el pueblo.
14:3b.MAR.014.003 Estando él en Betania sentado a la mesa en casa de Simón el leproso, vino una mujer que tenía un frasco de alabastro con perfume de nardo puro de gran precio. Y quebrando el frasco de alabastro, lo derramó sobre la cabeza de Jesús
14:4b.MAR.014.004 Pero había allí algunos que se indignaron entre sí y dijeron: --¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume
14:5b.MAR.014.005 Porque podría haberse vendido este perfume por más de trescientos denarios y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella
14:6b.MAR.014.006 pero Jesús dijo: --Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ella ha hecho una buena obra conmigo
14:7b.MAR.014.007 Porque siempre tenéis a los pobres con vosotros, y cuando queréis les podéis hacer bien; pero a mí no siempre me tenéis
14:8b.MAR.014.008 Ella ha hecho lo que podía, porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura
14:9b.MAR.014.009 De cierto os digo que dondequiera que sea predicado este evangelio en todo el mundo, también lo que ésta ha hecho será contado para memoria de ella
14:10b.MAR.014.010 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo
14:11b.MAR.014.011 Ellos, al oírlo, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él buscaba cómo entregarle en un momento oportuno
14:12b.MAR.014.012 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la Pascua, sus discípulos le dijeron: --¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la Pascua
14:13b.MAR.014.013 Él envió a dos de sus discípulos y les dijo: --Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Seguidle
14:14b.MAR.014.014 y donde entre, decid al dueño de casa: "El Maestro dice: '¿Dónde está mi habitación donde he de comer la Pascua con mis discípulos?'
14:15b.MAR.014.015 Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto y preparado. Preparad allí para nosotros
14:16b.MAR.014.016 Salieron sus discípulos, entraron en la ciudad, hallaron como les había dicho y prepararon la Pascua
14:17b.MAR.014.017 Al atardecer fue con los doce
14:18b.MAR.014.018 y cuando estaban sentados a la mesa comiendo, Jesús dijo: --De cierto os digo que uno de vosotros, el que come conmigo, me va a entregar
14:19b.MAR.014.019 Entonces comenzaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: --¿Acaso seré yo
14:20b.MAR.014.020 Él les dijo: --Es uno de los doce, el que moja el pan conmigo en el plato
14:21b.MAR.014.021 A la verdad, el Hijo del Hombre va, tal como está escrito de él. Pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado el Hijo del Hombre! Bueno le fuera a aquel hombre no haber nacido
14:22b.MAR.014.022 Mientras ellos comían, Jesús tomó pan y lo bendijo; lo partió, les dio y dijo: --Tomad; esto es mi cuerpo
14:23b.MAR.014.023 Tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron todos de ella
14:24b.MAR.014.024 Y él les dijo: --Esto es mi sangre del pacto, la cual es derramada a favor de muchos
14:25b.MAR.014.025 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo en el reino de Dios
14:26b.MAR.014.026 Y después de cantar un himno, salieron al monte de los Olivos
14:27b.MAR.014.027 Entonces Jesús les dijo: --Todos os escandalizaréis de mí; porque escrito está: Heriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas
14:28b.MAR.014.028 Pero después de haber resucitado, iré delante de vosotros a Galilea
14:29b.MAR.014.029 Entonces Pedro le dijo: --Aunque todos sean escandalizados, yo no
14:30b.MAR.014.030 Jesús le dijo: --De cierto te digo que hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, tú me negarás tres veces
14:31b.MAR.014.031 Pero él decía con mayor insistencia: --Aunque me sea necesario morir contigo, jamás te negaré. También todos decían lo mismo
14:32b.MAR.014.032 Llegaron al lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: --Sentaos aquí, mientras yo oro
14:33b.MAR.014.033 Tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse
14:34b.MAR.014.034 Y les dijo: --Mi alma está muy triste, hasta la muerte. Quedaos aquí y velad
14:35b.MAR.014.035 Pasando un poco adelante, se postraba en tierra y oraba que de ser posible, pasase de él aquella hora
14:36b.MAR.014.036 Decía: --¡Abba, Padre, todo es posible para ti! ¡Aparta de mí esta copa! Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres
14:37b.MAR.014.037 Volvió y los halló durmiendo, y le dijo a Pedro: --Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una sola hora
14:38b.MAR.014.038 Velad y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil
14:39b.MAR.014.039 De nuevo se apartó y oró diciendo las mismas palabras
14:40b.MAR.014.040 Cuando volvió otra vez, los halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño. Y no sabían qué responderle
14:41b.MAR.014.041 Volvió por tercera vez y les dijo: --¿Todavía estáis durmiendo y descansando? Basta ya. La hora ha venido. He aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores
14:42b.MAR.014.042 ¡Levantaos, vamos! He aquí, está cerca el que me entrega
14:43b.MAR.014.043 En seguida, mientras él aún hablaba, llegó Judas, uno de los doce, y con él una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos
14:44b.MAR.014.044 El que le entregaba les había dado señal diciendo: "Al que yo bese, ése es. Prendedle y llevadle con seguridad.
14:45b.MAR.014.045 Cuando llegó, de inmediato se acercó a él y dijo: --¡Rabí! Y le besó
14:46b.MAR.014.046 Entonces ellos le echaron mano y le prendieron
14:47b.MAR.014.047 pero uno de los que estaban allí, sacando su espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja
14:48b.MAR.014.048 Jesús respondió y les dijo: --¿Como contra un asaltante habéis salido con espadas y palos para prenderme
14:49b.MAR.014.049 Cada día yo estaba delante de vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Pero así es, para que se cumplan las Escrituras
14:50b.MAR.014.050 Entonces todos los suyos le abandonaron y huyeron
14:51b.MAR.014.051 Pero cierto joven, habiendo cubierto su cuerpo desnudo con una sábana, le seguía; y le prendieron
14:52b.MAR.014.052 Pero él, dejando la sábana, huyó desnudo
14:53b.MAR.014.053 Llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote; y se reunieron con él todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas
14:54b.MAR.014.054 Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote, y estaba sentado con los guardias y se calentaba ante el fuego
14:55b.MAR.014.055 Los principales sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a muerte; pero no lo hallaban
14:56b.MAR.014.056 Porque muchos daban falso testimonio contra Jesús, pero sus testimonios no concordaban
14:57b.MAR.014.057 Entonces se levantaron unos, y dieron falso testimonio contra él diciendo
14:58b.MAR.014.058 --Nosotros le oímos decir: "Yo derribaré este templo que ha sido hecho con manos, y en tres días edificaré otro hecho sin manos.
14:59b.MAR.014.059 Pero ni aun así concordaba el testimonio de ellos
14:60b.MAR.014.060 Entonces el sumo sacerdote se levantó en medio y preguntó a Jesús diciendo: --¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti
14:61b.MAR.014.061 Pero él callaba y no respondió nada. Otra vez el sumo sacerdote le preguntó y le dijo: --¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito
14:62b.MAR.014.062 Jesús le dijo: --Yo soy. Y además, veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y viniendo con las nubes del cielo
14:63b.MAR.014.063 Entonces el sumo sacerdote rasgó su vestidura y dijo: --¿Qué más necesidad tenemos de testigos
14:64b.MAR.014.064 Vosotros habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece? Y todos ellos le condenaron como reo de muerte
14:65b.MAR.014.065 Algunos comenzaron a escupirle, a cubrirle la cara y a darle de bofetadas, diciendo: --¡Profetiza! También los guardias le recibieron a bofetadas
14:66b.MAR.014.066 Estando Pedro abajo en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote
14:67b.MAR.014.067 Cuando vio a Pedro calentándose, se fijó en él y le dijo: --Tú también estabas con Jesús de Nazaret
14:68b.MAR.014.068 Pero él negó diciendo: --No lo conozco, ni sé lo que dices. Y salió afuera a la entrada, y el gallo cantó
14:69b.MAR.014.069 Cuando la criada le vio, comenzó otra vez a decir a los que estaban allí: --Éste es uno de ellos
14:70b.MAR.014.070 Pero él negó otra vez. Poco después, los que estaban allí decían otra vez a Pedro: --Verdaderamente tú eres uno de ellos, porque eres galileo
14:71b.MAR.014.071 Pero él comenzó a maldecir y a jurar: --¡No conozco a este hombre de quien habláis
14:72b.MAR.014.072 Y en seguida cantó el gallo por segunda vez, y Pedro se acordó de la palabra, como Jesús le había dicho: "Antes que cante el gallo dos veces, tú me negarás tres veces." Y pensando en esto, lloraba
15
15:1b.MAR.015.001 Y luego, muy de mañana, cuando los principales sacerdotes ya habían consultado con los ancianos, con los escribas y con todo el Sanedrín, después de atar a Jesús, le llevaron y le entregaron a Pilato
15:2b.MAR.015.002 Y Pilato le preguntó: --¿Eres tú el rey de los judíos? Y respondiendo le dijo: --Tú lo dices
15:3b.MAR.015.003 Los principales sacerdotes le acusaban de muchas cosas
15:4b.MAR.015.004 Pero Pilato le preguntaba de nuevo diciendo: --¿No respondes nada? Mira de cuántas cosas te acusan
15:5b.MAR.015.005 Pero Jesús aun con eso no respondió nada, de modo que Pilato se maravillaba
15:6b.MAR.015.006 En la fiesta Pilato solía soltarles un preso, el que pidiesen
15:7b.MAR.015.007 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con los rebeldes que habían cometido homicidio en la insurrección
15:8b.MAR.015.008 La multitud se levantó y comenzó a pedir que les hiciese como acostumbraba
15:9b.MAR.015.009 Entonces Pilato les respondió diciendo: --¿Queréis que yo os suelte al rey de los judíos
15:10b.MAR.015.010 Porque sabía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes
15:11b.MAR.015.011 Pero los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás
15:12b.MAR.015.012 De nuevo intervino Pilato y les decía: --¿Qué, pues, queréis que haga con el que llamáis "el rey de los judíos"
15:13b.MAR.015.013 De nuevo gritaron: --¡Crucifícale
15:14b.MAR.015.014 Entonces Pilato les dijo: --¿Pues, qué mal ha hecho? Pero lanzaron gritos aun más fuertes: --¡Crucifícale
15:15b.MAR.015.015 Entonces Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado
15:16b.MAR.015.016 Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, que es el Pretorio, y convocaron a toda la compañía
15:17b.MAR.015.017 Le vistieron de púrpura; y habiendo entretejido una corona de espinas, se la pusiero
15:18b.MAR.015.018 y comenzaron a aclamarle: --¡Viva, rey de los judíos
15:19b.MAR.015.019 También le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y puestos de rodillas le rendían homenaje
15:20b.MAR.015.020 Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron su propia ropa. Entonces le sacaron para crucificarle
15:21b.MAR.015.021 Obligaron a uno que pasaba viniendo del campo, a un cierto Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, a que cargara la cruz de Jesús
15:22b.MAR.015.022 Y le llevaron al lugar llamado Gólgota, que traducido es lugar de la Calavera
15:23b.MAR.015.023 Le dieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó
15:24b.MAR.015.024 Y le crucificaron, y repartieron sus vestiduras, echando suertes sobre ellas para ver qué se llevaría cada uno
15:25b.MAR.015.025 Era la hora tercera cuando le crucificaron
15:26b.MAR.015.026 El título de su acusación estaba escrito: EL REY DE LOS JUDÍOS
15:27b.MAR.015.027 Y con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda
15:28b.MAR.015.028 Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos
15:29b.MAR.015.029 Y los que pasaban le insultaban, meneando sus cabezas y diciendo: --¡Ah! Tú que derribas el templo y lo edificas en tres días
15:30b.MAR.015.030 ¡sálvate a ti mismo y desciende de la cruz
15:31b.MAR.015.031 De igual manera, burlándose de él entre ellos mismos, los principales sacerdotes junto con los escribas decían: --A otros salvó; a sí mismo no se puede salvar
15:32b.MAR.015.032 ¡Que el Cristo, el rey de Israel, descienda ahora de la cruz para que veamos y creamos! También los que estaban crucificados con él le injuriaban
15:33b.MAR.015.033 Cuando llegó la hora sexta, descendió oscuridad sobre toda la tierra, hasta la hora novena
15:34b.MAR.015.034 Y en la hora novena Jesús exclamó a gran voz, diciendo: --¡Eloi, Eloi! ¿Lama sabactani? --que traducido quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?--
15:35b.MAR.015.035 Al oírle, algunos de los que estaban allí decían: --He aquí, llama a Elías
15:36b.MAR.015.036 Corrió uno y empapó una esponja en vinagre, la puso en una caña y le dio a beber, diciendo: --Dejad, veamos si viene Elías a bajarle
15:37b.MAR.015.037 Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró
15:38b.MAR.015.038 Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo
15:39b.MAR.015.039 El centurión que estaba de pie delante de él, cuando vio que había muerto de esta manera, dijo: --¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios
15:40b.MAR.015.040 También estaban allí algunas mujeres, mirando desde lejos. Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Jacobo el Menor y de José, y Salomé
15:41b.MAR.015.041 Cuando Jesús estaba en Galilea, éstas le seguían y le servían. También había muchas otras que habían subido con él a Jerusalén
15:42b.MAR.015.042 Cuando ya atardecía, siendo el día de la Preparación, es decir, la víspera del sábado
15:43b.MAR.015.043 llegó José de Arimatea, miembro ilustre del concilio, quien también esperaba el reino de Dios, y entró osadamente a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús
15:44b.MAR.015.044 Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto. Y llamando al centurión, le preguntó si ya había muerto
15:45b.MAR.015.045 Una vez informado por el centurión, concedió el cuerpo a José
15:46b.MAR.015.046 Comprando una sábana y bajándole de la cruz, José lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que había sido cavado en una peña. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro
15:47b.MAR.015.047 María Magdalena y María la madre de José miraban dónde le ponían
16
16:1b.MAR.016.001 Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María madre de Jacobo, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungirle
16:2b.MAR.016.002 Muy de mañana, el primer día de la semana, fueron al sepulcro apenas salido el sol
16:3b.MAR.016.003 y decían una a otra: --¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro
16:4b.MAR.016.004 Pero cuando miraron, vieron que la piedra ya había sido removida, a pesar de que era muy grande
16:5b.MAR.016.005 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido de una larga ropa blanca, y se asustaron
16:6b.MAR.016.006 Pero él les dijo: --No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, quien fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. He aquí el lugar donde le pusieron
16:7b.MAR.016.007 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis, como os dijo
16:8b.MAR.016.008 Ellas salieron y huyeron del sepulcro, porque temblaban y estaban presas de espanto. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo
16:9b.MAR.016.009 Una vez resucitado Jesús, muy de mañana en el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios
16:10b.MAR.016.010 Ella fue y lo anunció a los que habían estado con él, que estaban tristes y lloraban
16:11b.MAR.016.011 Pero cuando ellos oyeron que estaba vivo y que había sido visto por ella, no lo creyeron
16:12b.MAR.016.012 Después apareció en otra forma a dos de ellos que iban caminando hacia el campo
16:13b.MAR.016.013 Ellos fueron y lo anunciaron a los demás, pero tampoco a ellos les creyeron
16:14b.MAR.016.014 Luego, apareció a los once cuando estaban sentados a la mesa, y les reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado
16:15b.MAR.016.015 Y les dijo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura
16:16b.MAR.016.016 El que cree y es bautizado será salvo; pero el que no cree será condenado
16:17b.MAR.016.017 Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas
16:18b.MAR.016.018 tomarán serpientes en las manos, y si llegan a beber cosa venenosa, no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
16:19b.MAR.016.019 Después que les habló, el Señor Jesús fue recibido arriba en el cielo y se sentó a la diestra de Dios
16:20b.MAR.016.020 Y ellos salieron y predicaron en todas partes, actuando con ellos el Señor y confirmando la palabra con las señales que seguían
- Holder of rights
- Multilingual Bible Corpus
- Citation Suggestion for this Object
- TextGrid Repository (2025). Spanish Collection. Mark (Spanish). Mark (Spanish). Multilingual Parallel Bible Corpus. Multilingual Bible Corpus. https://hdl.handle.net/21.11113/0000-0016-B923-0